jueves, 10 de noviembre de 2011

Analizando Bob esponja y La sirenita

Todos conocemos a los dibujos animados por ser el gancho de los niños en la televisión y su diversión por largo rato, por eso no hay que olvidar que de cada capitulo que nuestros hijos observan, algo queda reflejado en su comportamiento y su forma de pensar. Por tal motivo es casi obligatorio conocer qué es lo que ven los niños y juzgar si es correcto para su edad.

En esta oportunidad, les hablaré de dos programas animados muy conocidos: Bob esponja (en inglés: Spongebob squarepants) y el famoso programa “La sirenita”, un dibujo más lleno de mensajes subliminales.



Bob esponja es una serie animada que muestra la vida de una esponja marina. Muchos gozan viéndolo pero hay quienes no aguantan su exagerada risa y voz chillona.

En Estados Unidos, aparecieron denuncias de los sectores más conservadores contra la serie y la película por supuestos mensajes a favor de la homosexualidad, lo mismo que le sucedió a Los Teletubbies hace seis años.

Bob tiene las características de un niño inocente y tierno, pero sabemos que un niño no es, porque vive solo junto a su caracol Gary y tiene un trabajo. Además vive en una constante lucha por sacar licencia de conducir, algo que no hace un niño.

Otros rasgos ya no muy infantiles de este personaje son su fobia a la soledad, su personalidad ansioso-depresiva y sus deseos de ser el centro de atención. También es importante señalar que en su círculo familiar sólo está Patricio (una estrella de mar que vive debajo de una roca), Arenita (una ardilla de texas que usa un traje de astronauta), Calamardo (un calamar que toca saxo), Cangrejo ( su jefe en el Krustaceo Kascarudo) y Plancton (el villano). Se sabe que tiene padres, pero casi nunca aparecen.

Hay que tener mucho cuidado de dejar que nuestros niños pequeños se enganchen con este dibujo porque, a pesar de que Nickelodeon, el canal transmisor, señala que este programa va dirigido para niños entre seis y once años, no es conveniente que crezcan viendo programas con tanto contenido violento implícito porque a la larga puede modificar emociones y hasta sentimientos.

Otra razón por la que se debe evitar esta serie principalmente en niños menores de seis años, es que al ser un programa con escenas rápidas, daña las capacidades cognitivas del cerebro de los niños, a diferencia de otras con ritmo lento como los programas del canal Discovery Kids, que son diseñados exclusivamente para niños pequeños.



Pero comencemos con el segundo programa elegido, “La sirenita”, que no parece tener nada de malo, ya que narra la vida de una princesa sirena luchando por el amor, pero que en realidad es el triunfo de una muchacha que consigue el estatus principesco en el reino submarino y el terrestre, vence el maleficio de la bruja, y además, para colmo de bienaventuranzas, logra retener al gran amor de su vida, mientras conserva la más espléndida y cantarina voz, junto con un par de esculturales piernas. 

Como todo buen dibujo Disney, tiene alto contenido subliminal y en este caso, la mujer recibe un tratamiento bastante negativo, como veremos en la siguiente canción:

"Los hombres no te buscan si les hablas. No creo que les quieras aburrir. Allí arriba, es preferible que las damas no conversen, a no ser que no te quieras divertir. Verás que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar. Admirada tu serás, si callada siempre estás. Sujeta bien tu lengua y triunfarás."

Ese es el diálogo de la bruja de la película, quien pronuncia un pensamiento machista que empequeñece a la mujer. En la mayoría de historias de princesas Disney ocurre lo mismo.


También encontramos los consejos del cangrejo sobre cómo utilizar las artes femeninas para conquistar a su hombre. "Ahora tenemos que trazar un plan para que ese joven te bese...
tienes que pestañear, juntar los labios..." O, la visión contrapuesta del estereotipo masculino que ha de ser atrapado: "Esta tarde por fin, pescan al príncipe" comenta la gaviota a Ariel y Sebastián.


En ambos momentos, se transmiten unos roles sexistas, que tanto niños como niñas trasladarán a su actitud cotidiana, algo que no es recomendable para niños que aún no tienen por qué experimentar ese tipo de actos. Este tipo de enseñanzas sólo generan que los infantes quieran crecer con prisa y forzar situaciones que no van con su naturaleza actual pero que para ellos es lo más natural, porque así lo ven en pantalla.


Hay que tener mucho cuidado con lo que ven nuestros hijos porque cada palabra que escuchan y cada acción que ven pueden ser repetidas y traer malas consecuencias en su comportamiento en todos los aspectos de su vida. Recordemos que la formación empieza en casa y si se empieza estando todo el día frente al televisor viendo escenas implícitas eróticas y violentas, ¿qué se puede esperar?



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