Laura, a sus 20 años,
se acaba de enterar que será madre.
Pero, es muy joven,
¿verdad? diría cualquier persona "normal" que se enterara de la
noticia.
Pero a ella no le
interesaba qué dirían aquellas personas normales, que al contrario tildaba de
anormales, sino dos personas que eran su mundo real: sus padres.
Ella gozaba de la
dicha de tener a un novio que la amaba con todas sus fuerzas y que, ahora más
que nunca, no iba a permitir que nada los separe. "Ahora somos tres, y
juntos venceremos todos los obstáculos" le repetía para calmar su angustia
mientras, sin demostrarlo, se preparaba para soportar lo que le diría su
familia y en particular, el padre de Laura.
El día de la noticia,
la ansiosa joven recibió en la madrugada a su mamá en su cuarto, quién gracias
a su intuición facilitó las cosas y finalmente logró decir lo que sucedía. Fue
terrible, aquello que se siente cuando parece haber traicionado la confianza y
el amor de su madre es inexplicable. Las lágrimas que vió caer de sus ojos,
para Laura fue una fuerte estrujada en el corazón.
Pero ella siempre
estuvo segura de que lo que pasaba no era un castigo, sino una bendición, un
regalo de Dios y un motivo por el cual aprender a luchar, una oportunidad para
ver la vida de otra manera, para demostrarle a las personas que ama cuánto vale
y cuánto es capaz de hacer para salir adelante y por supuesto, una señal de que
Marcos y ella debían estar juntos por siempre y luchar por alcanzar todo aquello
que soñaban cuando pensaban en su futuro juntos.
El momento más
difícil fue la hora de hablar con sus padres, quienes los confundían por sus
pensamientos. A Laura le costó más porque su papá siempre la vió como una niña
y eso no iba a cambiar asi tuviera mil hijos más. Al fin y al cabo, poco a poco
fue aceptando que será abuelo, lo que no aceptaba era la pareja que había
escogido para tenerlo.Para su mamá era al revés, "no sabes todo lo que te
espera, temo por ti", le decía. Ella entendía. En ningún momento discutió
nada de lo que le dijeron.
Por un lado, Martha,
madre de Laura quién decía que de su casa ella tenía que salir casada. Era algo
simple, dos testigos, los padres, los novios y una firma "para cerrar
bocas". Por otro lado, Carlos, el papá de Marcos, quien se oponía a el
matrimonio, al menos por ahora, porque él había decidido ayudar en los gastos
en general hasta que su hijo avance lo suficiente en la universidad y por nada
del mundo pensaba mantener a un hijo casado.
Al paso de los días necesitaban
llegar a un acuerdo pero los padres de uno no querían entablar ninguna
conversación con los del otro y tenían pensamientos totalmente opuestos. Eso
los separaba un poco porque ni Laura quería contrariar a sus padres, ni Marcos
a los suyos porque el sentimiento de culpa era tan grande que no se podía. ¿Por
qué? porque no. Así de simple.
La familia de Laura
no contaba con dinero, bonus para la familia de Marcos porque el dinero era
necesario y eso hacía que ella, asi no quiera, tenga que aceptar algunas de las
condiciones de el papá de Marcos y callarse su malestar por no sentirse libre y
no sentir que era tratada como una persona con sentimientos.
Los primeros meses
hubo mucho sufrimiento, mucha culpa y el cambio de ánimo de Laura hacía el
ambiente más pesado, más aburrido pero eso era normal, según los médicos. Ellos
saben.
Llegó el momento de
salir de casa y el papá de Laura no pudo conseguir lo que él quería para
llevársela con él mientras no haya matrimonio y, como Marcos quería, se la
llevó a vivir con él. En medio de todo, Laura quería pasar el tiempo con su
novio y él soñaba con vivir con ella y ver como poco a poco va creciendo esa
pancita a la que tanto amaba.
La convivencia no fue
muy dura al comienzo, además Laura se llevaba bien con sus suegros, ellos
siempre la trataron bien y ahora mejor porque sabían que un nuevo inquilino
llegaría pronto. Al final ese inquilino se convirtió en inquilina y ahora,
esperaban con emoción la llegada de Lucianita. Todos lo hacían.
Siempre habían personas
que hablaban de Laura, diciendo que cómo es posible que tan joven haya podido
quedar embarazada, que su vida se truncó, que sólo le quedaba dedicarse a su
hijo, y todo aquello que se le dice a una chica joven pero nadie se imaginaba
la fuerza que esa barriguita le daba para soportar todo, no le importaba la
edad, fue el destino lo que decidió que viviría todo eso y una prueba así la
hacía especial porque no a todas les pasa. Desde que nació ella supo que no era
una chica que viviría una rutina de trabajo como todas, ella supo siempre que
sufriría en la vida, pero no como las demás. Eso pensaba.
Finalmente, luego de
casi nueve meses de espera, Lucianita abrió los ojos al mundo. Si Marcos y
Laura pensaron que sus vidas habían cambiado al enterarse del embarazo, se
equivocaron. Al ver tal grado de
inocencia y dulzura, se dieron cuenta de que sus vidas comenzaban en ese
instante. Nunca olvidarán aquello que se sintió al sostener el fruto de su amor
incondicional en las manos.
En ese momento, Laura
entendió por qué fue tan fuerte todos estos meses aguantando los problemas y
habladurías de los demás. Estaría dispuesta a vivir todas las pesadillas
habidas y por haber con tal de defender a su familia. No importaba la edad que
tenga, asi sean 20 o 40 años ella era una mujer.
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